Día 20 de agosto de 2009.
Hoy nos hemos levantado tarde y directamente hemos ido a comer las hamburguesas. La apuesta consistía en que no era capaz de comer 15 Cheeseburger. Tan solo pude con 11,5.
Después me fuí a un centro social okupado (CSO) en Viena. Allí los llaman Squat, supongo que una abreviación de Squatter. Como estaba cerrado me fuí a un parque cercano a reposar, pues me dolía bastante el estomago y después volví. Llamé con un poco de miedo a la puerta, un punki me abrió muy amable y me invitó a entrar. Una vez dentro le pedí a uno que estaba por allí que me enseñara la casa. La visita fué muy entretenida, en la azotea tenían un pequeño huerto y unas plantas de marihuana. Allí vivían unas 30 personas y desde hace un año tenían un permiso municipal para estar allí, tras veinte años de okupación.
El sitio estaba un poco muerto, quizás por ser verano, pero de todas formas no parecían hacer muchas acciones sociales. Había mucha basura.
Cuando me reuní con los demás fuimos al Hotel Sacher, a probar la famosa tarta. A pesar del precio prohibitivo (5,70 una porción), estaba bastante buena. Lo mejor era el chocolate que la cubría, el bizcocho era muy compacto y había poca mermelada.
Aunque sin duda lo mejor de día estaba por llegar. Por la noche nos fuimos al local Flex. Era un sitio brutal, sonando Drum'n Bass a todo trapo, una pantalla en el techo y muchísima fiesta.
Estuvimos valiéndonos de litros de cerveza para aguantar hasta altas horas de la madrugada, y al salir de la discoteca no sabíamos ni donde estábamos. En este estado cogimos un taxi que curiosamente, en vez de quitarnos los órganos y dejarnos en una bañera llena de hielo, nos llevó al albergue de vuelta. El taxista era serbio y estuvimos discutiendo sobre fútbol y jugadores Serbios que yo no conozco.
P.D.: Ya he conseguido las fotos del viaje y a partir de ahora podré ilustrar el diario con fotos auténticas. Todas realizadas por nuestro inestimable fotógrafo Alfonso Bautista.