Me gusta oler el viento
por la noche es húmedo,
es mujer, un escarmiento,
un retal de dulce calma,
para mi temperamento.
Pero mi cama está vacía
y me vuelvo un violento,
¿Quién o qué santos cojones
me priva de mi alimento?
¿No merezco acaso aquello
que persigo con mi aliento?
Quiero jugar a este juego,
aunque sólo sea un momento,
para recomponer mi ego
con semen y cemento.